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Artículos de Opinión sobre los temas de Comercio Internacional, Integración, Operaciones y Actualidad Comercial Internacional
jueves, 31 de octubre de 2013
Mercosur tomó decisiones políticas unánimes en el frente externo
Publicado por
Antonio Abche
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23:07
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Una nueva Cumbre del MERCOSUR: ¿hacia un foro político?
15/7/2013 | Por Ignacio Bartesaghi
Una nueva Cumbre del MERCOSUR: ¿hacia un foro político?
El viernes 12 de julio de 2013, se realizó en Montevideo una nueva Cumbre del Mercosur, que contó con la participación de todos los presidentes del bloque a excepción de Paraguay, que continúa suspendido.
La XLV Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC) aprobó un total de 15 normas, uno de los niveles de aprobación más bajos de los últimos años. El resultado en cuanto a su contenido no es mucho mejor, ocupándose las decisiones de aspectos más bien institucionales, pero en ningún caso, considerando aquellos asuntos de fondo que están afectando el desarrollo del proceso de integración.
En efecto, solo a modo de ejemplo, el capítulo sobre la evaluación general del Mercosur disponible en el acta de la XLV Reunión Ordinaria del CMC, confirma la aseveración anterior. En su desarrollo, se establece que el avance del Mercosur en su relacionamiento externo (este debería ser uno de los temas centrales de la agenda si se tiene en cuenta la dinámica internacional en este campo) fue la firma de un Acuerdo Marco de Asociación con Guyana y Surinam, otro convenio que se suma a la ya larga lista de acuerdos sin impactos ciertos en términos económicos.
Más allá del debate generado en cuanto a si el Mercosur es un acuerdo político o económico, parece claro que un proceso de integración de la profundidad pretendida por el Mercosur (un mercado común), necesariamente tiene que contar con un componente político. Además, es esperable y valorable que los presidentes de una misma región dispongan de la posibilidad de intercambiar opiniones en encuentros regulares como los asentidos por las Cumbres del Mercosur o de la UNASUR, de los cuales naturalmente deberán emerger declaraciones que atiendan y velen por los intereses de cualquier país de la región.
El problema se presenta cuando existe un desbalance entre lo político y lo económico, ocupando lo político todos los espacios de la agenda del bloque y prácticamente desconociendo la importancia de lo económico, o lo que es peor, omitiendo aquellos temas pendientes o dificultades que en última instancia terminan afectando a todos los ciudadanos del Mercosur, debiendo ser éstos, los principales beneficiados por el fenómeno de la integración.
Al respecto, desde la Cumbre de San Juan del año 2010, quizás la última donde se aprobaron normas de significación económica (con la posible excepción del impacto económico que puede traer aparejado el ingreso de Venezuela al Mercosur), si bien las mismas siguen sin implementarse, el bloque no ha avanzado en los temas centrales en consonancia con su deseada profundización.
En contrapartida, las decisiones políticas han marcado el desarrollo del bloque en los últimos años, incluso superando las barreras jurídicas que todos los miembros deberían respetar, pero especialmente los más pequeños. La modalidad en que se concretó el ingreso de Venezuela al Mercosur es un buen ejemplo de lo comentado, afectando la credibilidad del bloque en cuanto al respeto de sus normas y confirmando el desbalance entre los dos pilares ya comentado.
Parece ser, que los presidentes del Mercosur sin excepción, visualizan al proceso como un foro político y ya no más como un proceso de integración, aspecto que se hace evidente desde el momento en que las dificultades entre los socios se resuelven de forma bilateral, o cuando la posible profundización de las normas comunitarias acordadas entre los miembros, también se plantean en clave bilateral.
A futuro, el proceso de integración seguirá demandando decisiones políticas, ya que ese será el único camino posible para remediar la situación jurídica generada por las normas aprobadas en el período de suspensión de Paraguay, algunas de ellas, de alta significación como lo fue el ingreso de Venezuela al bloque o la aprobación del Protocolo de Adhesión de Bolivia como miembro pleno del Mercosur.
A esta altura, es más que necesario el pronto regreso de Paraguay al Mercosur y la convalidación de las normas aprobadas durante su suspensión.
Ahora bien, luego de alcanzar ese escenario, es deseable que la relación entre el enfoque político y económico vuelva a su justo equilibrio, ocupando este último, el lugar que indican las normas originarias y los objetivos fundacionales -muchos aún por alcanzarse- del bloque. Pero muy especialmente, cabe reflexionar sobre la importancia de respetar las normas jurídicas, que voluntaria y legítimamente, fueron aprobadas por los mismos socios que tiempo después optaron por desconocerlas.
De no seguirse dicho camino, se estaría confirmando la desnaturalización del Mercosur como proceso de integración, y serían firmes los pasos hacia la creación de un nuevo foro político de nombre “MERCUNASUR”.
[mercosurabc]
Una nueva Cumbre del MERCOSUR: ¿hacia un foro político?
El viernes 12 de julio de 2013, se realizó en Montevideo una nueva Cumbre del Mercosur, que contó con la participación de todos los presidentes del bloque a excepción de Paraguay, que continúa suspendido.
En efecto, solo a modo de ejemplo, el capítulo sobre la evaluación general del Mercosur disponible en el acta de la XLV Reunión Ordinaria del CMC, confirma la aseveración anterior. En su desarrollo, se establece que el avance del Mercosur en su relacionamiento externo (este debería ser uno de los temas centrales de la agenda si se tiene en cuenta la dinámica internacional en este campo) fue la firma de un Acuerdo Marco de Asociación con Guyana y Surinam, otro convenio que se suma a la ya larga lista de acuerdos sin impactos ciertos en términos económicos.
Más allá del debate generado en cuanto a si el Mercosur es un acuerdo político o económico, parece claro que un proceso de integración de la profundidad pretendida por el Mercosur (un mercado común), necesariamente tiene que contar con un componente político. Además, es esperable y valorable que los presidentes de una misma región dispongan de la posibilidad de intercambiar opiniones en encuentros regulares como los asentidos por las Cumbres del Mercosur o de la UNASUR, de los cuales naturalmente deberán emerger declaraciones que atiendan y velen por los intereses de cualquier país de la región.
El problema se presenta cuando existe un desbalance entre lo político y lo económico, ocupando lo político todos los espacios de la agenda del bloque y prácticamente desconociendo la importancia de lo económico, o lo que es peor, omitiendo aquellos temas pendientes o dificultades que en última instancia terminan afectando a todos los ciudadanos del Mercosur, debiendo ser éstos, los principales beneficiados por el fenómeno de la integración.
Al respecto, desde la Cumbre de San Juan del año 2010, quizás la última donde se aprobaron normas de significación económica (con la posible excepción del impacto económico que puede traer aparejado el ingreso de Venezuela al Mercosur), si bien las mismas siguen sin implementarse, el bloque no ha avanzado en los temas centrales en consonancia con su deseada profundización.
En contrapartida, las decisiones políticas han marcado el desarrollo del bloque en los últimos años, incluso superando las barreras jurídicas que todos los miembros deberían respetar, pero especialmente los más pequeños. La modalidad en que se concretó el ingreso de Venezuela al Mercosur es un buen ejemplo de lo comentado, afectando la credibilidad del bloque en cuanto al respeto de sus normas y confirmando el desbalance entre los dos pilares ya comentado.
Parece ser, que los presidentes del Mercosur sin excepción, visualizan al proceso como un foro político y ya no más como un proceso de integración, aspecto que se hace evidente desde el momento en que las dificultades entre los socios se resuelven de forma bilateral, o cuando la posible profundización de las normas comunitarias acordadas entre los miembros, también se plantean en clave bilateral.
A futuro, el proceso de integración seguirá demandando decisiones políticas, ya que ese será el único camino posible para remediar la situación jurídica generada por las normas aprobadas en el período de suspensión de Paraguay, algunas de ellas, de alta significación como lo fue el ingreso de Venezuela al bloque o la aprobación del Protocolo de Adhesión de Bolivia como miembro pleno del Mercosur.
A esta altura, es más que necesario el pronto regreso de Paraguay al Mercosur y la convalidación de las normas aprobadas durante su suspensión.
Ahora bien, luego de alcanzar ese escenario, es deseable que la relación entre el enfoque político y económico vuelva a su justo equilibrio, ocupando este último, el lugar que indican las normas originarias y los objetivos fundacionales -muchos aún por alcanzarse- del bloque. Pero muy especialmente, cabe reflexionar sobre la importancia de respetar las normas jurídicas, que voluntaria y legítimamente, fueron aprobadas por los mismos socios que tiempo después optaron por desconocerlas.
De no seguirse dicho camino, se estaría confirmando la desnaturalización del Mercosur como proceso de integración, y serían firmes los pasos hacia la creación de un nuevo foro político de nombre “MERCUNASUR”.
[mercosurabc]
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Antonio Abche
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Cumbre Mercosur Social
15/7/2013 | Reclamó incorporar actores sociales para avanzar en integración y complementación productiva
Cumbre Mercosur Social
Con la presencia del canciller Luis Almagro se cerró la cumbre del MERCOSUR Social que contó con representantes de ministerios del área social y de organizaciones sociales y sindicales.
El jefe diplomático sostuvo que esta cumbre es un motor esencial en los avances hacia la manifestación profunda e inclusiva de todos los sectores de las naciones hermanas, además de un espacio para la reflexión conjunta y la construcción de conciencia.
Durante el cierre de la XV Cumbre Social del MERCOSUR, Almagro reconoció la presencia de las delegaciones de todos los países, en especial de la República de Paraguay que continuó participando de las reuniones técnicas y de la República Bolivariana de Venezuela que el viernes 12 tomó por primera vez la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR.
Resaltó que la participación social en el proceso de integración adquiere fundamental relevancia y que este tipo de cumbre debe aportar a la construcción de conciencia de cada uno de los pueblos y de la visión general de patria grande. “Ese espíritu libertario de la patria grande que viene del fondo de la historia y que en cada una de las acciones de nuestro gobiernos pretenden recrear”.
Ante la preocupación de las organizaciones sociales por los hechos que afectaron al Presidente, Evo Morales, en Europa, con el cierre del espacio aéreo para el avión presidencial, Almagro, sostuvo que la garantía de inmunidad de un Jefe de estado es una garantía de inmunidad a los pueblos. “Cuando el mínimo derecho se viola de uno de nuestros jefes de estado es una ofensa a todos nosotros, es una ofensa a la patria grande”, subrayó.
Aportes de las organizaciones de la sociedad civil
Por su parte, las organizaciones sociales, sindicales y populares manifestaron en su declaración la necesidad de profundizar la integración regional en América del Sur, evento en el que el MERCOSUR es parte fundamental para lograr ese objetivo.
Denunciaron una “fuerte contraofensiva del imperialismo para recuperar posiciones en América Latina y el Caribe” que tiene como factor común la imposición a algunos de los gobiernos latinoamericanos de la llamada Alianza del Pacífico que busca reinstalar la filosofía neoliberal del ALCA. En ese sentido, rechazaron la idea impulsada por sectores conservadores de que la Alianza del Pacífico sea un proceso de integración regional.
Ante los hechos que afectaron la seguridad personal del Presidente Evo Morales y su comitiva, instaron a los jefes de estado del MERCOSUR a interrumpir el proceso de cumbres iberoamericanas que impulsan España y Portugal hasta que lleguen las explicaciones demandadas en la Declaración de Cochabamba.
Manifestaron su compromiso para colaborar con la Presidencia Pro Témpore por parte de Venezuela, con el objetivo de avanzar en la profundización del MERCOSUR para el desarrollo efectivo de los estados. Las organizaciones expresaron que es imprescindible la incorporación de los actores sociales para consolidar avances acordados en materia de integración y complementación productiva. En tal sentido, consideraron que los gobiernos deben aprobar las medidas necesarias para que el FOCEM se transforme en una herramienta para la complementación productiva y la inclusión social de los países del MERCOSUR, según la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República.
Cumbre Mercosur Social
Con la presencia del canciller Luis Almagro se cerró la cumbre del MERCOSUR Social que contó con representantes de ministerios del área social y de organizaciones sociales y sindicales.
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Durante el cierre de la XV Cumbre Social del MERCOSUR, Almagro reconoció la presencia de las delegaciones de todos los países, en especial de la República de Paraguay que continuó participando de las reuniones técnicas y de la República Bolivariana de Venezuela que el viernes 12 tomó por primera vez la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR.
Resaltó que la participación social en el proceso de integración adquiere fundamental relevancia y que este tipo de cumbre debe aportar a la construcción de conciencia de cada uno de los pueblos y de la visión general de patria grande. “Ese espíritu libertario de la patria grande que viene del fondo de la historia y que en cada una de las acciones de nuestro gobiernos pretenden recrear”.
Ante la preocupación de las organizaciones sociales por los hechos que afectaron al Presidente, Evo Morales, en Europa, con el cierre del espacio aéreo para el avión presidencial, Almagro, sostuvo que la garantía de inmunidad de un Jefe de estado es una garantía de inmunidad a los pueblos. “Cuando el mínimo derecho se viola de uno de nuestros jefes de estado es una ofensa a todos nosotros, es una ofensa a la patria grande”, subrayó.
Aportes de las organizaciones de la sociedad civil
Por su parte, las organizaciones sociales, sindicales y populares manifestaron en su declaración la necesidad de profundizar la integración regional en América del Sur, evento en el que el MERCOSUR es parte fundamental para lograr ese objetivo.
Denunciaron una “fuerte contraofensiva del imperialismo para recuperar posiciones en América Latina y el Caribe” que tiene como factor común la imposición a algunos de los gobiernos latinoamericanos de la llamada Alianza del Pacífico que busca reinstalar la filosofía neoliberal del ALCA. En ese sentido, rechazaron la idea impulsada por sectores conservadores de que la Alianza del Pacífico sea un proceso de integración regional.
Ante los hechos que afectaron la seguridad personal del Presidente Evo Morales y su comitiva, instaron a los jefes de estado del MERCOSUR a interrumpir el proceso de cumbres iberoamericanas que impulsan España y Portugal hasta que lleguen las explicaciones demandadas en la Declaración de Cochabamba.
Manifestaron su compromiso para colaborar con la Presidencia Pro Témpore por parte de Venezuela, con el objetivo de avanzar en la profundización del MERCOSUR para el desarrollo efectivo de los estados. Las organizaciones expresaron que es imprescindible la incorporación de los actores sociales para consolidar avances acordados en materia de integración y complementación productiva. En tal sentido, consideraron que los gobiernos deben aprobar las medidas necesarias para que el FOCEM se transforme en una herramienta para la complementación productiva y la inclusión social de los países del MERCOSUR, según la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República.
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La agenda comercial externa del Mercosur
15/7/2013 | Requerimientos de las futuras negociaciones internacionales
La agenda comercial externa del Mercosur
Con quién, cómo, con qué alcance y en qué plazos se aspira a entablar negociaciones comerciales externas, es uno de los elementos centrales de la agenda comercial externa de un grupo de países que comparten un proceso de integración, tal el caso del Mercosur. Implica enviar señales a los otros países sobre sus preferencias y prioridades, señala Félix Peña (*) en su trabajo del mes de julio.
Especialmente a aquellos con los cuáles se aspira a negociar. Y significa, sobre todo, orientar a inversores propios y ajenos sobre el futuro que se imagina para su comercio de bienes y de servicios, y para sus inversiones productivas. Es un elemento de previsibilidad.
Todo ello es más importante cuando se observa que muchos de los actuales y potenciales socios o competidores del Mercosur y de sus países miembros, tienden a replantearse sus propias agendas de negociaciones comerciales externas, especialmente como resultante de los cambios internacionales que se están produciendo en tres planos muy relacionados entre sí. Ellos son: el del sistema comercial multilateral institucionalizado en la OMC; el de las negociaciones de mega-acuerdos comerciales preferenciales, incluso de alcance inter-regional, y el de las múltiples modalidades de encadenamientos productivos transnacionales con alcance global y, a veces, sólo regional o inter-regional.
En tres informes recientes producidos por instituciones empresarias del Brasil, se observa el planteamiento del requerimiento de flexibilidad en los acuerdos que se negocien, por ejemplo, entre el Mercosur y la UE. La idea sería alcanzar la flexibilización en el marco de un acuerdo “paraguas”, en el que se contemple una red con múltiples velocidades de desgravación arancelaria y también geometrías variables en los compromisos en temas no arancelarios, como son los marcos regulatorios del comercio y de las inversiones.
Sin embargo una figura presente en uno de estos informes brinda opciones más interesantes que conviene explorar en el debate que de hecho han instalado las instituciones empresarias brasileras. Tales opciones son tres: la de la implementación gradual de las medidas negociadas; la de salvaguardias transitorias generales, especiales y sectoriales, y la de mecanismos de entrenamiento y reubicación profesional Incluir este tipo de medidas en el acuerdo bi-regional permitiría contemplar eventuales situaciones específicas, derivadas de disparidades resultantes de asimetrías de desarrollo económico existentes tanto en el interior del Mercosur como con respecto a los países de la UE.
Tal como sucede con las personas, las empresas o las instituciones, un grupo de países que se vinculan en un proceso de integración, especialmente si incluye un arancel externo común como un elemento central de sus disciplinas colectivas, tiene que tener una agenda para su relacionamiento comercial externo. O al menos así conviene que sea. En ella se suelen definir prioridades, frentes de acción, pasos a dar, en lo posible, un cronograma. En los tiempos modernos, lo normal sería que tal agenda pudiera ser consultada por los ciudadanos en las respectivas páginas Web. No siempre eso es así. Si se trata de una asociación de países, tal el caso del Mercosur, la agenda externa define la hoja de ruta para su posible, necesaria o deseada inserción comercial en el mundo y en su región.
Con quién, cómo, con qué alcance y en qué plazos se aspira a entablar negociaciones comerciales externas, es uno de los elementos centrales de cualquier agenda comercial externa de un grupo de países que comparten un proceso de integración. Implica enviar señales a los otros países sobre sus preferencias y prioridades. Especialmente a aquellos con los cuáles se aspira a negociar. Y significa, sobre todo, orientar a inversores propios y ajenos sobre el futuro que se imagina para su comercio de bienes y de servicios, y para inversiones productivas que generen empleo y bienestar. Es un elemento de previsibilidad.
Por todo ello, es más que conveniente que tal agenda comercial externa sea la resultante, en cada país miembro, de consultas intensas con los sectores de la producción, del trabajo y del consumo. Incluso de iniciativas que provengan de cada uno de los distintos sectores. Y lo óptimo suele ser que la agenda que se defina haya sido objeto de debate en los respectivos Parlamentos. El que trascienda de los niveles burocráticos, hace a su legitimidad social.
Todo ello es más importante aún en un mundo que se ha vuelto más complejo, diverso y dinámico. Y también lo es cuando se observa que muchos de los actuales y potenciales socios o competidores del Mercosur y de sus países miembros, tienden a replantearse sus propias agendas de negociaciones comerciales externas, especialmente como resultante de los cambios internacionales que se están produciendo en tres planos muy relacionados entre sí.
El primero de los tres planos es el del sistema comercial multilateral institucionalizado en la OMC. Al respecto el estancamiento de la Rueda Doha evidencia dificultades en relación a una de sus funciones principales, que es precisamente la de facilitar negociaciones comerciales que abarquen a todos sus países miembros. Son dificultades que están nutriendo tendencias por parte de algunos de sus principales países miembros –por su grado de desarrollo económico y por su incidencia en los flujos de comercio e inversión en el plano global- a fugarse hacia otros ámbitos de negociaciones que les permitan profundizar los compromisos asumidos hasta el presente en el ámbito de la OMC. En algunos casos serviría como excusa para justificar tales fugas. Son tendencias que de concretarse en acuerdos firmes podrían traducirse en la fragmentación y eventualmente quiebra del sistema comercial multilateral, o al menos en la erosión de la eficacia de algunas de sus otras funciones, tal como la de la solución de diferendos comerciales.
El segundo plano es el de las negociaciones de mega-acuerdos comerciales preferenciales, incluso de alcance inter-regional. Las tres principales negociaciones en curso, son las del Trans-Pacific Partnership (TPP), del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TATIP), y del Regional Comprehensive Economic Partnership (RECEP). A ellas deben sumarse, por su magnitud y relevancia comercial, otras como las que desarrolla la Unión Europea (UE) con la India y con el Mercosur, suponiendo de que en ambos casos finalmente se superen las actuales incertidumbres. Son negociaciones comerciales que en su conjunto cubrirían con reglas preferenciales –no necesariamente extensibles a otros países- una parte sustancial de la población, del producto bruto y del comercio mundial.
Difícil prever aún si tales negociaciones culminarán en acuerdos firmados y ratificados por los países participantes. El precedente de las negociaciones fracasadas entre los países del sistema interamericano –las del ALCA-, indican que más allá de las expectativas que puedan generarse, incluso utilizando una buena dosis de “diplomacia mediática” con todo tipo de “efectos especiales” no siempre ellas concluyen en la firma de un acuerdo. Y el precedente de la Carta de la Habana en 1948, de la cual surgió la Organización Internacional del Comercio (OIC) permite asimismo recordar que aún cuando las negociaciones concluyan con éxito, no siempre pasan luego el test de su aprobación parlamentaria y, por ende, de su ratificación y entrada en vigencia.
Pero si finalmente concluyeran y los respectivos acuerdos entraran en vigencia, podrían producir dos tipos de resultados. Incluso ellos pueden ser secuenciales. Uno sería un fuerte vaciamiento del sistema multilateral con las consecuencias que puede tener en términos de erosión de una institución relevante para la gobernanza global tal como lo es la OMC. Es decir que sus impactos trascenderían, en tal caso, el plano más limitado del comercio mundial. El otro sería el que los citados acuerdos podrían generar estándares de compromisos en materia de regulación del comercio global de bienes y de servicios, así como, entre otras, de las inversiones, la propiedad intelectual, y las compras gubernamentales, que luego se procuraría extenderlos al plano multilateral. En la práctica implicarían marginalizar países que no participan en tales acuerdos, del proceso de definición de reglas e instituciones que en el futuro regularán el comercio mundial. Y es difícil imaginar que los países excluidos, especialmente si tienen o aspiran a tener una participación relevante en el comercio mundial, acepten pasivamente tal marginalización.
Y el tercer plano es el de las múltiples modalidades de encadenamientos productivos transnacionales con alcance global y, a veces, sólo regional o inter-regional. En el glosario de la diplomacia comercial actual se las encapsula en el concepto de cadenas globales de valor. A veces ellas son resultantes de la fragmentación en distintos países de la producción de grandes empresas transnacionales, con su lógica incidencia en los flujos de inversión y en los servicios de distribución, transporte y logística. Pero también resultan de la articulación transfronteriza de grupos de empresas –muchas veces pequeñas y medianas- con nichos de especialización y con fuerte potencial de complementación. En tal caso, pueden ser la resultante de estrategias de integración productiva desarrolladas por un grupo de países, tal como se ha intentado hacer en el Mercosur y antes en el viejo Grupo Andino.
Los desarrollos recientes en estos tres planos han tenido repercusiones en América Latina y, en especial, en el espacio regional sudamericano. Por un lado, por los avances aún difíciles de precisar en sus verdaderos alcances prácticos -es decir de aquellos que trasciendan los efectos de corto plazo del juego mediático- que se estarían produciendo en el desarrollo de la Alianza del Pacífico. Por otro lado, en el debate que se está instalando en países del Mercosur sobre cómo encarar las nuevas realidades del comercio y de las negociaciones comerciales internacionales.
Versión completa: www.felixpena.com.ar
La agenda comercial externa del Mercosur
Con quién, cómo, con qué alcance y en qué plazos se aspira a entablar negociaciones comerciales externas, es uno de los elementos centrales de la agenda comercial externa de un grupo de países que comparten un proceso de integración, tal el caso del Mercosur. Implica enviar señales a los otros países sobre sus preferencias y prioridades, señala Félix Peña (*) en su trabajo del mes de julio.
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Todo ello es más importante cuando se observa que muchos de los actuales y potenciales socios o competidores del Mercosur y de sus países miembros, tienden a replantearse sus propias agendas de negociaciones comerciales externas, especialmente como resultante de los cambios internacionales que se están produciendo en tres planos muy relacionados entre sí. Ellos son: el del sistema comercial multilateral institucionalizado en la OMC; el de las negociaciones de mega-acuerdos comerciales preferenciales, incluso de alcance inter-regional, y el de las múltiples modalidades de encadenamientos productivos transnacionales con alcance global y, a veces, sólo regional o inter-regional.
En tres informes recientes producidos por instituciones empresarias del Brasil, se observa el planteamiento del requerimiento de flexibilidad en los acuerdos que se negocien, por ejemplo, entre el Mercosur y la UE. La idea sería alcanzar la flexibilización en el marco de un acuerdo “paraguas”, en el que se contemple una red con múltiples velocidades de desgravación arancelaria y también geometrías variables en los compromisos en temas no arancelarios, como son los marcos regulatorios del comercio y de las inversiones.
Sin embargo una figura presente en uno de estos informes brinda opciones más interesantes que conviene explorar en el debate que de hecho han instalado las instituciones empresarias brasileras. Tales opciones son tres: la de la implementación gradual de las medidas negociadas; la de salvaguardias transitorias generales, especiales y sectoriales, y la de mecanismos de entrenamiento y reubicación profesional Incluir este tipo de medidas en el acuerdo bi-regional permitiría contemplar eventuales situaciones específicas, derivadas de disparidades resultantes de asimetrías de desarrollo económico existentes tanto en el interior del Mercosur como con respecto a los países de la UE.
Tal como sucede con las personas, las empresas o las instituciones, un grupo de países que se vinculan en un proceso de integración, especialmente si incluye un arancel externo común como un elemento central de sus disciplinas colectivas, tiene que tener una agenda para su relacionamiento comercial externo. O al menos así conviene que sea. En ella se suelen definir prioridades, frentes de acción, pasos a dar, en lo posible, un cronograma. En los tiempos modernos, lo normal sería que tal agenda pudiera ser consultada por los ciudadanos en las respectivas páginas Web. No siempre eso es así. Si se trata de una asociación de países, tal el caso del Mercosur, la agenda externa define la hoja de ruta para su posible, necesaria o deseada inserción comercial en el mundo y en su región.
Con quién, cómo, con qué alcance y en qué plazos se aspira a entablar negociaciones comerciales externas, es uno de los elementos centrales de cualquier agenda comercial externa de un grupo de países que comparten un proceso de integración. Implica enviar señales a los otros países sobre sus preferencias y prioridades. Especialmente a aquellos con los cuáles se aspira a negociar. Y significa, sobre todo, orientar a inversores propios y ajenos sobre el futuro que se imagina para su comercio de bienes y de servicios, y para inversiones productivas que generen empleo y bienestar. Es un elemento de previsibilidad.
Por todo ello, es más que conveniente que tal agenda comercial externa sea la resultante, en cada país miembro, de consultas intensas con los sectores de la producción, del trabajo y del consumo. Incluso de iniciativas que provengan de cada uno de los distintos sectores. Y lo óptimo suele ser que la agenda que se defina haya sido objeto de debate en los respectivos Parlamentos. El que trascienda de los niveles burocráticos, hace a su legitimidad social.
Todo ello es más importante aún en un mundo que se ha vuelto más complejo, diverso y dinámico. Y también lo es cuando se observa que muchos de los actuales y potenciales socios o competidores del Mercosur y de sus países miembros, tienden a replantearse sus propias agendas de negociaciones comerciales externas, especialmente como resultante de los cambios internacionales que se están produciendo en tres planos muy relacionados entre sí.
El primero de los tres planos es el del sistema comercial multilateral institucionalizado en la OMC. Al respecto el estancamiento de la Rueda Doha evidencia dificultades en relación a una de sus funciones principales, que es precisamente la de facilitar negociaciones comerciales que abarquen a todos sus países miembros. Son dificultades que están nutriendo tendencias por parte de algunos de sus principales países miembros –por su grado de desarrollo económico y por su incidencia en los flujos de comercio e inversión en el plano global- a fugarse hacia otros ámbitos de negociaciones que les permitan profundizar los compromisos asumidos hasta el presente en el ámbito de la OMC. En algunos casos serviría como excusa para justificar tales fugas. Son tendencias que de concretarse en acuerdos firmes podrían traducirse en la fragmentación y eventualmente quiebra del sistema comercial multilateral, o al menos en la erosión de la eficacia de algunas de sus otras funciones, tal como la de la solución de diferendos comerciales.
El segundo plano es el de las negociaciones de mega-acuerdos comerciales preferenciales, incluso de alcance inter-regional. Las tres principales negociaciones en curso, son las del Trans-Pacific Partnership (TPP), del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TATIP), y del Regional Comprehensive Economic Partnership (RECEP). A ellas deben sumarse, por su magnitud y relevancia comercial, otras como las que desarrolla la Unión Europea (UE) con la India y con el Mercosur, suponiendo de que en ambos casos finalmente se superen las actuales incertidumbres. Son negociaciones comerciales que en su conjunto cubrirían con reglas preferenciales –no necesariamente extensibles a otros países- una parte sustancial de la población, del producto bruto y del comercio mundial.
Difícil prever aún si tales negociaciones culminarán en acuerdos firmados y ratificados por los países participantes. El precedente de las negociaciones fracasadas entre los países del sistema interamericano –las del ALCA-, indican que más allá de las expectativas que puedan generarse, incluso utilizando una buena dosis de “diplomacia mediática” con todo tipo de “efectos especiales” no siempre ellas concluyen en la firma de un acuerdo. Y el precedente de la Carta de la Habana en 1948, de la cual surgió la Organización Internacional del Comercio (OIC) permite asimismo recordar que aún cuando las negociaciones concluyan con éxito, no siempre pasan luego el test de su aprobación parlamentaria y, por ende, de su ratificación y entrada en vigencia.
Pero si finalmente concluyeran y los respectivos acuerdos entraran en vigencia, podrían producir dos tipos de resultados. Incluso ellos pueden ser secuenciales. Uno sería un fuerte vaciamiento del sistema multilateral con las consecuencias que puede tener en términos de erosión de una institución relevante para la gobernanza global tal como lo es la OMC. Es decir que sus impactos trascenderían, en tal caso, el plano más limitado del comercio mundial. El otro sería el que los citados acuerdos podrían generar estándares de compromisos en materia de regulación del comercio global de bienes y de servicios, así como, entre otras, de las inversiones, la propiedad intelectual, y las compras gubernamentales, que luego se procuraría extenderlos al plano multilateral. En la práctica implicarían marginalizar países que no participan en tales acuerdos, del proceso de definición de reglas e instituciones que en el futuro regularán el comercio mundial. Y es difícil imaginar que los países excluidos, especialmente si tienen o aspiran a tener una participación relevante en el comercio mundial, acepten pasivamente tal marginalización.
Y el tercer plano es el de las múltiples modalidades de encadenamientos productivos transnacionales con alcance global y, a veces, sólo regional o inter-regional. En el glosario de la diplomacia comercial actual se las encapsula en el concepto de cadenas globales de valor. A veces ellas son resultantes de la fragmentación en distintos países de la producción de grandes empresas transnacionales, con su lógica incidencia en los flujos de inversión y en los servicios de distribución, transporte y logística. Pero también resultan de la articulación transfronteriza de grupos de empresas –muchas veces pequeñas y medianas- con nichos de especialización y con fuerte potencial de complementación. En tal caso, pueden ser la resultante de estrategias de integración productiva desarrolladas por un grupo de países, tal como se ha intentado hacer en el Mercosur y antes en el viejo Grupo Andino.
Los desarrollos recientes en estos tres planos han tenido repercusiones en América Latina y, en especial, en el espacio regional sudamericano. Por un lado, por los avances aún difíciles de precisar en sus verdaderos alcances prácticos -es decir de aquellos que trasciendan los efectos de corto plazo del juego mediático- que se estarían produciendo en el desarrollo de la Alianza del Pacífico. Por otro lado, en el debate que se está instalando en países del Mercosur sobre cómo encarar las nuevas realidades del comercio y de las negociaciones comerciales internacionales.
Versión completa: www.felixpena.com.ar
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lunes, 23 de septiembre de 2013
Liderazgo de Brasil, Rusia, India,China y Sudáfrica bajo la lupa
Martes 27 de agosto de 2013 | Publicado
en edición impresa
Brics 2.0: siglas con peso propio
Comercio exterior
Tras haber funcionado como un gran lámpara las inversiones, el liderazgo
del acrónimo que reúne a Brasil, Rusia, India,China y Sudáfrica está bajo la
lupa
Hasta hace poco estaba de moda hablar del futuro del Brics (acrónimo que
identifica a Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica). Ahora, adivinar cuál
será la sigla sucesora. En 2001, Jim O'Neill, economista jefe de Goldman Sachs,
dio vida al término -originalmente fue BRIC- que reunía a países con grandes
poblaciones y territorios, ricos en recursos naturales y que, según las
proyecciones hacia 2030, podrían ser tan grandes como los del G-7 (Alemania,
Canadá, Estados Unidos, Francia, Japón, Italia y Reino Unido).
En poco tiempo, la sigla cobró vida propia y se transformó en todo un
símbolo de la nueva realidad: el cambio de manos del poder económico y el
protagonismo de los emergentes en el mundo poscrisis. Pero el análisis de los
números concretos de los últimos años donde especialmente Rusia, Brasil y la
India no mostraron un desempeño tan exitoso como el pronosticado, y el más
reciente enfriamiento de China encendieron la luz de alarma y habilitaron una
suerte de lotería de potenciales nuevas siglas exitosas.
¿Es que esos números más la recuperación de Estados Unidos y Europa
significan que el protagonismo de los emergentes llegó a su fin? "La
desaceleración del crecimiento en Brasil, la India y China no significa que de
repente los mercados emergentes no son interesantes. El tema más importante es
el potencial de crecimiento a largo plazo, que es enorme. El Brics fue útil
para etiquetar una categoría que ahora es mucho más grande. Por caso, los
países del Consejo de Cooperación del Golfo [CCG] podrían ser tan importantes
como Rusia en una década. México, Nigeria, Turquía e Indonesia también son
mercados emergentes muy importantes", opina Parag Khanna, autor de How
to Run the World: Charting the Course to the Next Renaissance .
Roberto Bouzas, profesor de la Universidad de San Andrés, agrega que
todas las proyecciones a largo plazo apuntan a un aumento en el peso económico
de los llamados países emergentes. "No es una tendencia nueva, tiene
varias décadas: en 1980 el 66% de las exportaciones mundiales se originaba en
los países desarrollados, mientras que en 2011 esa proporción había caído al
53%. Del mismo modo, el comercio entre los países en desarrollo que en 1990
representaba el 8% del comercio global, en 2011 pasó a contribuir con un 24%.
Estas tendencias continuarán. Los analistas no deberíamos sufrir los mismos
síntomas de ciclotimia que la coyuntura", dice.
¿Estamos entonces frente al fracaso de lo que fue una muy buena
herramienta de marketing? Bouzas opina que el propósito de la creación de la
sigla fue llamar la atención sobre un grupo de países en desarrollo con
perspectivas de crecimiento rápido y valorización de sus activos financieros.
"El acrónimo logró con creces su propósito original y esto constituye sin
dudas un primer éxito. Pero el significado y las repercusiones del agrupamiento
fueron mucho más allá de ese propósito original, en lo que puede considerarse
su segundo éxito: haberse convertido en una marca internacional reconocida. Sin
embargo, la heterogeneidad de sus miembros es demasiado grande como para pasar
inadvertida. La institucionalización del agrupamiento es un intento por
capitalizar políticamente el impacto de la fórmula en la opinión pública en un
contexto de transición del sistema internacional. Su efectividad, sin embargo,
está por verse", dice.
El economista se refiere a las reuniones que el Brics mantuvo en los
últimos años (en marzo se hizo la quinta cumbre presidencial en Sudáfrica, y la
próxima, en 2014, será en Brasil). Los cinco países acordaron crear un Banco de
Desarrollo para mitigar las falencias de infraestructura que tienen debido a la
falta de financiamiento, según anunciaron.
Raúl Ochoa, docente
de la Untref, señala que el acrónimo logró llamar la atención sobre el cambio
de eje de la economía mundial y el papel creciente de los países emergentes,
aunque hace una salvedad. "En realidad, emergentes eran y son China, la India,
Brasil, y luego Sudáfrica, no así Rusia que en realidad es una antigua potencia
venida a menos, cuya fortaleza está basada en la producción de petróleo
-actualmente el mayor productor con 10 millones de barriles al día- y gas, cuya
provisión es todavía crucial para una parte sustancial de Europa, y cuya
política interna y externa no ha variado demasiado de lo que era la antigua
URSS."
Juan Tugores, especialista en economía internacional y ex rector de la
Universidad de Barcelona, destaca que el Brics tuvo en su momento un gran poder
descriptivo, pero "hoy perdió valor de referencia" porque no todos
sus miembros son iguales -Rusia es muy diferente de Brasil o de China-, y
porque "está apareciendo una segunda o una tercera generación de
emergentes con un papel tan o más destacado que algunas de las economías del
Brics".
En medio de las
diferencias, Brasil parece haber sido el principal beneficiado.
"Desde el
punto de vista internacional, quien más obtuvo por su participación en el Brics
es Brasil, ya que sobre todo en el mandato de Lula logró una visibilidad mayor
a su peso específico, que utilizó para posicionarse como interlocutor en África
y en menor medida en América del Sur y Central. También logró ser designado
socio estratégico de la UE y ser un país de consulta con Estados Unidos en
temas vinculados a la región. Por otra parte, luego de China, ha sido el
emergente que más IED ha recibido en la última década: US$ 60.000 millones
anuales en promedio", comenta Ochoa.
¿Qué fue lo que más le sirvió a Brasil en toda esta historia? Desde San
Pablo, Gustavo Segre, director de la consultora Center Group, responde:
"Aproximarse institucional y comercialmente a China y Rusia [un poco menos
a la India] y por sus lazos históricos, a Sudáfrica. China es uno de los
principales socios de Brasil, tanto en sus exportaciones como en sus
importaciones. Antes que pelearse o tener que proteger su industria de
productos chinos, optó por trabajar cerca y aliarse".
Más allá de las actuales dudas sobre el éxito del Brics, la aparición de
"otros emergentes" -y el innegable éxito de la sigla a la hora de
promocionar y captar inversiones- despertó una fiebre entre los bancos y
expertos para acuñar una nueva fórmula, y entre los países para
"colar" allí su inicial.
¿Cuál es el principal objetivo de estas siglas? "Son herramientas
para seleccionar economías del universo emergente. Tienen efectos positivos
sobre la difusión de información y el conocimiento de estos mercados. Además,
pueden encontrar traslación en productos financieros con los que apostar por
inversiones de alto rendimiento en una cartera diversificada. Pueden ser
también una referencia para la gestión estratégica de una empresa, priorizando
los mercados objetivo", explica Alicia García Herrero, economista jefe de
Mercados Emergentes, del BBVA Research.
El Servicio de Estudios del Grupo BBVA elaboró hace tres años su propia
selección del universo emergente: los Eagle ( Emerging and Growth Leading
Economies ). "El concepto se fundamenta en su carácter flexible y
dinámico porque no define a priori un grupo de países, sino que establece un
criterio transparente homogéneo de selección. Un país es Eagle [que inglés
significa ?águila'] cuando la variación del PBI en los próximos diez años es
superior a la de la media de los países del G-6 [G-7 menos los Estados Unidos].
Cada año revisamos esas previsiones y la lista de miembros puede modificarse,
como ocurrió en 2012 con la salida de Egipto del grupo. Además, contamos con
una lista de países «en espera», los Nest [Nido], que podrán formar parte de
los Eagle si son capaces de elevar de forma suficiente su crecimiento
potencial", explica.
Según la opinión de los expertos, más allá de algunos tropiezos, los
emergentes seguirán siendo los grandes protagonistas. Lo que por ahora resulta
complicado es asegurar quiénes formarán parte de ese elenco y qué países
ocuparán los roles principales.
Una sopa de letras
Los expertos agudizan el ingenio para dar vida a su propia sigla
- Brics El
acrónimo pionero nació en 2001Jim O'Neill, jefe de economistas de Goldman
Sachs, creó el acrónimo que originalmente reunía a Brasil, Rusia, la India
y China, y que más tarde sumó a Sudáfrica.
- Eagles. Una
creación del BBVA Research Agrupa a las economías cuya contribución al
producto bruto interno mundial en los próximos diez años se prevé que
superará el promedio de las economías del G-7, excluido EE.UU. En 2013:
China, la India, Indonesia, Brasil, Rusia, Corea, Turquía, México y
Taiwan.
- Nest Es
la "lista de espera" del BBVA ResearchSon economías emergentes
cuyo PBI incremental en los próximos diez años será inferior al promedio
del G-6, pero superior al del país de este grupo con la menor
contribución. Hoy figuran en esa nómina: Egipto, Nigeria, Tailandia,
Colombia, Vietnam, Malasia, Polonia, Bangladesh, Sudáfrica, Filipinas,
Perú, la Argentina, Paquistán y Chile.
- Civets El
autor es Robert Ward, CEO de EIUEl acrónimo creado por el equipo de
investigación de la revista The Economist reúne a Colombia, Indonesia,
Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica.
- Carbs
Acuñada por el CitigroupTraducida del inglés, significa carbohidratos. El
Citigroup dijo que Canadá, Australia, Rusia, Brasil y Sudáfrica deben
tener su propia sigla porque sus mercados y monedas son igualmente
sensibles a los cambios en los precios de las materias primas.
- Timbi
Obra de Jack A. GoldstoneEl profesor de política pública de la Universidad
George Mason e investigador de la Brookings Institution habla de un grupo
de economías emergentes dinámicas y democráticas: Turquía, la India,
México, Brasil e Indonesia.
No alcanza con
aportar una vocal
Ironía, dolor o análisis frío. Más allá de los sentimientos y estilos,
los expertos consultados consideran que la Argentina tiene pocas chances de
figurar en alguna de las tantas "siglas del futuro" en danza.
"Me gustaría poder incluirla, pero con la política económica que el
Gobierno eligió poner en práctica, el único grupo donde podría estar la
Argentina sería con Venezuela. Son los únicos con indicadores similares. Hasta
que no se mejore la seguridad jurídica y se permita la libertad comercial para
poder importar productos, ningún país serio aceptará que la Argentina pueda
vender sus productos (a pesar de la falta de competitividad) sin permitirles a
ellos exportar a la Argentina. ¡Qué pena no poder incluir a la Argentina para
tener alguna vocal!", dice desde Brasil Gustavo Segre, director de Center
Group.
Raúl Ochoa, por su
parte, sostiene: "La Argentina claramente es uno de los países emergentes,
con gran potencial y que, desafortunadamente, ha desperdiciado una nueva
oportunidad para superar lo que en la teoría del desarrollo se llama «la
insuperable valla de los países de ingresos medios» que no logran el salto
hacia ingresos altos propios de los desarrollados, enigma en que se debate
desde hace unos 60 años. En América del Sur el único que está cerca [de sumarse
a algún acrónimo] es otro emergente: Chile".
Roberto Bouzas, de la Universidad de San Andrés, opina: "La sigla
que más se asoció con la Argentina en las últimas décadas -por cierto bastante
desvalorizada- es el Mercosur. En mi opinión, un obstáculo grave para la
participación de la Argentina, aunque sea simbólica, en estos acrónimos es la
volatilidad de sus políticas. En ese contexto, es difícil convertirse en
miembro confiable de un club, cualquiera que sea éste. Los principales desafíos
de la Argentina en su accionar internacional son, paradójicamente,
domésticos".
Entre los numerosos acrónimos en danza, la Argentina sólo aparece en el
Nest de BBVA, una suerte de lista de espera..
Publicado por
Antonio Abche
en
11:38
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BRASIL SORTEANDO OBSTÁCULOS
Newsletter #1303 | Economía y
Política
BRASIL SORTEANDO OBSTÁCULOS por Dr Raúl Ochoa
15/08/2013
©2013 RCyAsociados
BRASIL SORTEANDO OBSTÁCULOS por Dr Raúl Ochoa
15/08/2013
©2013 RCyAsociados
Después de muchos, muchos años millones de brasileños salieron a las
calles para mostrar su rechazo a la corrupción, a la ausencia de mejoras en la
salud, la educación y el transporte público, a las faraónicas obras destinadas
a la Copa del Mundo (2014) y los Juegos Olímpicos (2016) y a los políticos en
general.(1)
El fenómeno sorprendió al gobierno y a la opinión pública, por la
velocidad y fuerza expansiva proveniente de un tema aparentemente menor – un
aumento de las tarifas de transporte en San Pablo – y rápidamente pasó a otras
ciudades con masivas muestras de adhesión a un universo heterogéneo de
reivindicaciones, de características propias de las clases medias emergentes,
fenómeno relativamente nuevo, resultado de las políticas inclusivas iniciadas
por FHC, perfeccionadas durante los 8 años de Lula y continuadas por Dilma
Rousseff
Si se toma como punto de partida, el discurso de Dilma y los de los ministros
de las áreas respectivas, un observador podría señalar que gran parte de los
temas demandados por los diferentes grupos sociales estarían siendo
contemplados por el actual gobierno: en salud se está proponiendo llevar
adelante, con una oposición feroz de los profesionales, la contratación de
médicos extranjeros para reforzar el SUS (Sistema Universal de Salud); fracasó
con la eventual llegada de cubanos, ahora se lo está intentando con doctores
portugueses.
En educación, además de las pruebas internacionales PISA, se ha
implementado un sistema anual de evaluación a nivel primario y secundario, con
mecanismos de premios y castigos para responsables de cada establecimiento y de
su personal docente; de hecho hay estados y municipios que han mejorado sustancialmente,
aunque el atraso sigue siendo considerable en la comparación internacional
En lo relativo a la corrupción ha habido avances; con el juzgamiento de
los responsables de la mensualidad “mensalao” forma de pago para comprar votos
de legisladores supuestamente opositores durante los mandatos de Lula y las
acciones encaradas por la propia Dilma con respecto a ministros y a influyentes
dirigentes de PT desplazados de sus cargos
Sin embargo, esto evidentemente no ha alcanzado y quizás la mejor forma
de visualizarlo es poner frente a frente, las imágenes de los imponentes nuevos
estadios para la Copa Mundial y como se viaja o no se viaja en el transporte
público de la megápolis de San Pablo. (2)
En este sentido y la misma crítica vale para ferrocarriles y carreteras, el retraso de las obras ha sido una constante, más allá de los intentos de Dilma de agilizar las licitaciones así como las infraestructuras en construcción.
En este sentido y la misma crítica vale para ferrocarriles y carreteras, el retraso de las obras ha sido una constante, más allá de los intentos de Dilma de agilizar las licitaciones así como las infraestructuras en construcción.
Esto transmite a la opinión pública, que lo prioritario e importante
para el gobierno y los políticos es mostrar las obras que dan imagen en el
exterior y no atender las demandas largamente insatisfechas en materia de
transporte y otros servicios públicos. (3)
Aunque en forma heterogénea y en algunos casos contradictorias, las demandas exigen una rectificación de rumbo en las prioridades dadas al gasto público y reducir aquellas partidas que no se justifican frente a la mayor atención requerida en salud, educación, y transporte.
Aunque en forma heterogénea y en algunos casos contradictorias, las demandas exigen una rectificación de rumbo en las prioridades dadas al gasto público y reducir aquellas partidas que no se justifican frente a la mayor atención requerida en salud, educación, y transporte.
Es correcto en este sentido, que se critique las prioridades dadas al
gasto e inclusive que desde el gobierno se hubiera intentado en los últimos
tiempos “maquillar” el incumplimiento del superávit primario, recurriendo a la
contabilidad creativa imputando gastos como inversiones y peor aún se hayan
avalado operaciones a estados y municipios para que estas puedan endeudarse,
inclusive en el exterior, violando expresamente la Ley de Responsabilidad
Fiscal que tanto costó sancionar y que fuera unos de los pilares para la
estabilización definitiva del Brasil.(4)
El porqué se ha recurrido a estos arbitrios, hay que encontrarlo en que
las reducciones tributarias para elevar el consumo y la inversión no han
logrado su objetivo de elevar el ritmo de actividad y sí ha disminuido la
recaudación y por lo tanto frente a los diversos compromisos políticos se
decidió recurrir a estos atajos.(5) Como la ocupación ronda el pleno empleo,
las demandas salariales sobretodo de los sectores de servicios y la
administración pública han pegado en la inflación, obligando a la suba de la tasa
de interés de SELIC reiniciando un proceso que se había abandonado en julio
2011, habida cuenta la fuerte apreciación del real contra el dólar.
El intento de la política económica de disminuir las tasas de interés,
depreciar el real, mantener el consumo y elevar la inversión manteniendo la
inflación por debajo del 6,5 % anual no ha dado el resultado esperado y esto se
traduce en varios indicadores complicados hacia el futuro.
En primer lugar la tasa de crecimiento del PBI está lejos de alcanzar la meta original del 3,5 %, tras ocho revisiones, la más probable oscila entre 2 /2,2 % anual. En segundo lugar por primera vez desde 1996 la balanza comercial de bienes está en rojo, transcurridos 7 meses. El ministro de Hacienda Guido Mantega observa que si se descontara el rubro petróleo, el balance sería favorable, pero la cuestión no es tan sencilla y requiere una explicación mayor
En primer lugar la tasa de crecimiento del PBI está lejos de alcanzar la meta original del 3,5 %, tras ocho revisiones, la más probable oscila entre 2 /2,2 % anual. En segundo lugar por primera vez desde 1996 la balanza comercial de bienes está en rojo, transcurridos 7 meses. El ministro de Hacienda Guido Mantega observa que si se descontara el rubro petróleo, el balance sería favorable, pero la cuestión no es tan sencilla y requiere una explicación mayor
En primer lugar se registraron en 2013 – entre enero y marzo – 4.600 M
U$S de importaciones de petróleo efectuadas por Petrobras, que ingresaran entre
octubre y diciembre del año anterior, amparados en una disposición de la Receta
Federal que permite contabilizarlas hasta 50 días posteriores al despacho a
plaza, pero la diferencia del balance comercial entre Enero/Julio 2012 versus Enero/Julio
2013 es de 14.916 M U$S (9.927 M a favor en 2012 vs. -4.989 en contra 2013) y
esto se explica por la caída de exportaciones de petróleo y derivados de 6.840
M U$S en el año y de otros commodities cuyos precios vienen disminuyendo desde
principios de año, mientras las importaciones han seguido aumentando, a pesar
del menor ritmo de actividad que el esperado para el año
La mayor importación de derivados de petróleo y la menor exportación
especialmente de crudos obedece al considerable atraso de la construcción de
las refinerías previstas y a la expansión del consumo de combustibles, frente a
un parque automotriz que ha crecido a un ritmo cercano a las 3.5 millones de
unidades en los tres últimos años. Un solo caso muestra los problemas en cuanto
a las obras de infraestructura petrolera: la refinería Abreu Lima – Pernambuco
- proyecto conjunto entre Petrobras y PDVSA para refinar el equivalente de
230.000 barriles/día debió estar finalizada para fines del 2012; presupuestada
en 2.500 M de U$S va a terminar costando 7 veces más, sin ningún aporte
venezolano y su puesta en marcha está prevista, con suerte, para noviembre
2014.
Resumiendo: Las exportaciones del 2013 – 7 meses - están por debajo de
las del 2012 en -1,5 %, mientras las importaciones están 10 % por encima del
año pasado. Por otra parte, la balanza de servicios viene muy complicada, el
año pasado arrojó un déficit de 39.000 M de U$S parcialmente compensada con la
de bienes por 19.000 M de U$S, este año datos preliminares indicarían otro fuerte
déficit – el turismo emisivo es récord absoluto – y si se le suma el saldo
negativo del balance de renta - 36.000 M U$S en 2012 – el balance de cuenta
corriente podría alcanzar un rojo de 75/80.000 M U$S alrededor del 3 % del PBI,
financiable en condiciones normales internacionales, pero un signo de atención
con respecto a la evolución futura, sobre todo teniendo en cuenta que Brasil ha
pasado a ser muy dependiente de la exportación de commodities de todo tipo, que
entre productos básicos – 47,6 % del total exportado – y semi-manufacturados
implican el 62 % de su canasta exportadora
El MDIC (Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio) lleva en forma
permanente la evolución de 23 commodities que incluyen entre los más
significativos por volumen y valor:Mineral de hierro, complejo sojero,
complejos cárnicos, azúcar y etanol, petróleo y derivados, café, maíz, jugo de
naranja, aluminio, cueros, tabaco; de estos 23 productos 15 estaban en julio
con precios por debajo del mismo mes del año anterior y 8 levemente por encima
del año pasado. El mineral de hierro y los semi-manufacturados de hierro y
acero llevan acumulado una reducción de precio del 14 % y representan el 15 %
del total de las exportaciones brasileñas.
Frente a la muy probable desaceleración china y su dependencia con
respecto a ese país, 20 % de sus exportaciones, más que las de la Unión Europea
y casi el doble que las destinadas a Estados Unidos, deberá extremar los
esfuerzos tendientes a volver a equilibrar el intercambio de petróleo y sus derivados
que había logrado en el 2010 y luego volviera a deficitario; ser más prudente
en cuanto a las metas fiscales sobre todo en el gasto corriente y recuperar la
confianza, lo que puede implicar algunas modificaciones ministeriales
importantes especialmente en el área económica, muy especialmente ante los
sucesivos cambios de metas y objetivos no cumplidos, en lo que va de este año.
Hay también mucho para hacer en cuanto a la competitividad y
productividad de la industria y de los servicios, pero para ello se requieren
reformas estructurales, que hasta ahora no se avizoran, pues requieren
consensos políticos difíciles de obtener, en especial cuando ya hay candidatos
opositores firmes para el 2014.
.
1. Dilma perdió 27 % de imagen positiva, nadie los ganó, con la excepción de Marina Silva (PV) desprendimiento del PT y destacada ecologista.
2. En esta y otras ciudades han crecido nuevos suburbios, con escaso o nulo transporte público.
3. Durante el período de cosecha gruesa (récord de producción) las colas de camiones al puerto de Santos llegaron a superar los 100 kms, esto llevó a paros de transportista en reclamo de mejoras en caminos, puertos y paradores.
4. Pedro Malan ex presidente del BACEN decía “En Brasil hasta el pasado genera incertidumbre”; esto podría pasar de seguir violándose la ley de Estabilidad Fiscal.
5. Recordar que el PT encabeza una coalición de partidos, lo que implica satisfacer una vasta “clientela” además de la propia tropa del Partido de los Trabajadores (PT) .
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Antonio Abche
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